El término "saganaki" deriva de la palabra turca "sahan", que significa "sartén de cobre". En la cocina griega, se refiere literalmente a esa "sartén pequeña" con dos asas y, por extensión, a cualquier plato cocinado en ella. Aunque hay saganakis de camarones o mejillones, el más icónico es este aperitivo de queso frito: crujiente y dorado por fuera, pero fundido y suave por dentro.
Procedimiento
Preparar el queso: Cortar el queso feta en un bloque o rectángulo de aproximadamente 1.5 a 2 cm de grosor. Es importante que esté frío para que mantenga su forma al freír.
Empanizado: Pasar el bloque de queso primero por la harina (sacudiendo el exceso), luego sumergirlo en el huevo batido y finalmente cubrirlo bien con el pan molido, presionando suavemente para que se adhiera.
Fritura: Calentar abundante aceite en una sartén pequeña (o saganaki) a fuego medio-alto. Freír el queso durante 1–2 minutos por lado, hasta que esté bien dorado y crujiente.
Servir: Retirar con cuidado y escurrir brevemente sobre papel absorbente. Servir inmediatamente mientras está caliente y fundido.
Toque final: La magia está en el contraste: rociar con miel tibia para la versión dulce (clásica con ajonjolí) o con un buen chorro de limón para la versión salada. Decorar con hierbas frescas.